La altura del asiento decide quién vuelve a levantarse, no el peso
Las mejores sillas de camping de 2026
Dos números deciden una silla de campamento, y ninguno es el peso plegado por el que todos compran. El primero es la altura del asiento, medida del suelo al borde delantero. Una silla baja se pliega pequeña y le sienta en el humo con las rodillas por encima de las caderas; una silla a la altura de una mesa pesa más, funciona en la mesa y le deja levantarse sin manos. El segundo es la carga máxima declarada, que el fabricante publica como cifra de diseño de la estructura y no como un reto, y que es la línea que hay que leer antes que nada sobre colores. Después, la construcción. Las estructuras son de aleación de aluminio o de acero, y el diámetro del tubo publicado dice más sobre la rigidez que el nombre del material. La tela del asiento se expresa en denier — el poliéster en 600D y 1000D es de lo que está hecho el catálogo — y la cifra más alta resiste la arena y la grava que acaban cortando un asiento. Los pies cuentan más de lo que parecen: los extremos de tubo desnudos se hunden en arena y hierba blanda, así que conviene saber si lleva discos anchos o se venden aparte. Y el plegado. Una estructura con elástico y asiento colgado cabe en una funda; una silla de plegado en cuatro no, pero se abre de un solo gesto. Comparamos carga máxima declarada, altura del asiento, longitud plegada y peso, material de la estructura y diámetro del tubo, denier de la tela, pies, reposabrazos y altura del respaldo.