La temperatura de confort describe su noche, no el nombre de la temporada
Los mejores sacos de dormir de 2026
Un saco de dormir se lee primero por sus temperaturas, y lo primero que hay que comprobar es la norma que el fabricante nombra junto a la cifra. EN 13537 e ISO 23537 son mediciones de laboratorio, hechas sobre un maniquí calefactado vestido con una capa térmica y sobre una esterilla determinada: son valores de comparación entre sacos, no una promesa sobre su noche. La temperatura de confort es aquella en la que un durmiente de referencia no se despierta helado; la temperatura límite describe a alguien encogido que aguanta la noche y poco más; la temperatura extrema no sirve nunca para elegir. Un saco que anuncia un número desnudo, sin norma, no puede alinearse con uno que cita una. Después el relleno. El plumón se describe por su poder de hinchamiento, en cuin — cuanto más alto, más volumen ocupa a igual peso — y por su peso del relleno en gramos, que dice cuánto hay realmente. El sintético no tiene poder de hinchamiento: se juzga solo por el peso del relleno, y conserva parte de su aislamiento mojado, cosa que el plumón no hace. El corte cuenta otro tanto: un corte momia estrecha el aire que hay que calentar, un corte manta lo deja escapar. Las cámaras impiden que el relleno migre y crean zonas frías donde faltan. Quedan el denier de la funda, el tamaño plegado y el peso. Comparamos temperatura de confort y límite declaradas, la norma citada, poder de hinchamiento y peso del relleno, plumón o sintético, denier, cámaras y tamaño plegado.